
De pishtacos y bricheros
A primera vista el pishtaco (o nakaq) y el
brichero tienen poco en común, porque un degollador que saca la grasa de los indígenas
no se parece a un conquistador de extranjeras. Mientras que el tema del pishtaco
ha estado presente en el folclore y en la literatura erudita desde hace varios siglos, el
brichero aparece hace poco en los cuentos "Cazador de gringas" de Mario Guevara
Paredes y "Buscando un inca" de Luis Nieto Degregori, ambos publicados en 1994.
Lo que los une es que el pishtaco y el brichero son símbolos de la penetración
económica imperialista en el Perú y reflejan épocas distintas y, a la misma vez,
coetáneas de la historia económica peruana.
Posterior a la conquista, el mito del pishtaco es una
interpretación muy ingeniosa de las relaciones desiguales del poder entre el mundo
imperialista y el mundo indígena. En un nivel simbólico y económico el extraer la grasa
es similar (antecediéndolas) a la teoría marxista de la plusvalía y a la teoría de la
dependencia (Ansión y Sifuentes 75). Los campesinos proveen materia prima (su grasa) para
los productos y para fines de los extranjeros. Estos se benefician mientras que los
indígenas pagan con un alto precio: sus vidas. La grasa simboliza las materias primas
proporcionadas a los países dominantes, la dependiente posición económica del Perú, y
el poco valor puesto en la vida humana de las personas de origen indígena.
Los bricheros son empresarios que les ofrecen a sus clientas
extranjeras un producto (el amor) que es, a la misma vez, exótico y mestizo. Una ventaja
para el brichero es que puede explotar los estereotipos del amante latino: "También
llegan las que buscan exóticas aventuras, porque en sus países andan tan mecanizadas que
se olvidaron de esa palabrita llamada amor. Es por eso que gustan de nosotros los latinos
y dicen que somos ardientes y cariñosos" ("Cazador de gringas" 82). En
cuanto al aspecto mestizo de la profesión, en el prólogo a Cazador de gringas
Eduardo González Viaña afirma: "El brichero es una especie de 'indio profesional'
cuyo atractivo radica en todo lo próximo que puede estar al color local que le confiere
exotismo y mucha suerte" (7). En "Buscando un inca" el brichero le dice a
la española que es uno de los últimos incas (141), que soñó con ella (141), y que es
un brujo (143). En "Cazador de gringas" la estrategia es similar. Le dice a la
gringa que es uno de los elegidos de una creencia milenaria (85) y la convence que es un
encuentro mágico y predestinado (86). En fin, el brichero usa los estereotipos
idealizados del amante latino y la cultura incaica como herramientas útiles en la
conquista de gringas.
Al analizar las relaciones económicas, se ve que el mito del pishtaco
pertenece principalmente a la época industrial, todavía no terminada. La grasa que saca
el pishtaco es una materia prima y representa el papel económico que el Perú ha
jugado durante la época industrial. Por ejemplo, se puede entender el uso de la grasa
como lubricante para máquinas en un nivel literal y simbólico. El proveer la grasa
(materias primas) para máquinas (la industrialización) representa la posición
económica que ha tenido el Perú. Después de la conquista el envío de grandes
cantidades de oro y plata a Europa ayudó a financiar (lubricar) la revolución industrial
europea, pero el Perú no obtuvo mucho provecho económico de este tratado económico. De
igual manera, sucedió con el envío de otras materias primas. La actualización del mito
del pishtaco de incluir el uso de la grasa para la fabricación de máquinas que
explotan el espacio implica que ha habido poco cambio en las relaciones económicas. Un
fenómeno similar es cuando en 1988 aparecieron rumores que sacaojos estaban en el país.
Mientras que la industria sigue siendo una parte importante en las
economías del mundo, hace años que se habla de una transición a una economía
post-industrial o de una economía de servicios. El brichero representa ese nuevo sector
de servicios que sigue creciendo. Como cualquier profesión de servicio, hay una necesidad
de educación, sea formal o informal. En "Cazador de gringas" el brichero logra
dominar el inglés, y en ambos cuentos los bricheros deben tener algún conocimiento del
mundo indígena. La recompensa para el brichero es un lugar para vivir, comida, y dinero.
En "Cazador de gringas" el brichero es directo cuando habla del lucro de su
profesión: "Tenía mujer, que más parecía maniquí de feria comercial; habitación
en un hostal céntrico y comida de lo mejor. Figúrese que mis bolsillos siempre
aparecían con dinero y todo por darle a la gringa un poco de amor" (83). El brichero
tiene estatus, la gringa cubre sus necesidades, y tiene dinero. Al fin y al cabo, el
brichero está sujeto a las exigencias de un mercado libre, donde hay competencia de otros
bricheros, y a los caprichos de sus clientes. Sin embargo, en un nivel simbólico, el
brichero está sujeto, al igual que la víctima del pishtaco, a los deseos y al
poder económico de personas de países imperialistas.
En conclusión, se puede ver el mito del pishtaco y el
brichero como representaciones literarias y populares acerca de las relaciones económicas
del Perú con los países imperialistas. Ambos proveen una materia prima o un servicio a
representantes de los países imperialistas, pero están sujetos a los caprichos de
éstos.
Obras citadas
Ansión, Juan, ed. Pishtacos: de verdugos a sacaojos. Lima: Tarea, 1989.
Ansión, Juan y Eudosio Sifuentes. "La imagen popular de la violencia, a través de
los relatos de
degolladores". Pishtacos: de verdugos
a sacaojos. Ed. Juan Ansión. Lima: Tarea, 1989.
61-105.
Guevara Paredes, Mario. Cazador de gringas y otros cuentos. Cusco:
Municipalidad del Qosqo,
1994.
Nieto Degregori, Luis. Señores destos reynos. Lima: PEISA, 1994.