Primera parte
Segunda Parte
Tercera Parte
1
el cuerpo enamorado
posee la corriente
eléctrica de la sangre que posee
otro cuerpo enamorado*
sé que la
poesía no es de agua o de aire o de tierra _había borrado_
no es un elemento ni lamento
es solo una palabra que se escribe (o vive) en su ausencia
mi condena que recoge la pluma mojada de un cuervo y divisa por la ventana
mi condena en lejano territorio
me siento a donde
llega el sol
es mi patois dentro de veinte segundos los perros llorarán
pongo algo de
música
mi religión es tener una colección completa de susurros
porque dios también sabe cantar sin mover los labios
la nostalgia era
un país
que hace tiempo decía: amo el amor que no amo
mi condena que
camina siguiendo el vuelo de una mosca
mi condena que arrastra otra condena
y he aquí mi letanía: allá los mares nublados de la Herradura
allá los caracoles y los bares de Barranco
(esta
casa la construyó el invierno
todos
los pulsos bajo tierra la alzaron
para
que cuando la abandones no mires atrás)
mi lengua que
borraba su memoria
mi lengua que dejaba sus comarcas
mi lengua que hablaba otra lengua*
para que el Rímac desembocara en el Hudson repartidas mis extremidades
como Amaru mientras viajaba en aquel bus por desiertos repatriados
amo el amor que no
amo _ repetía
en el silencio
amo la oquedad de
tu cuerpo
los cabellos desprendidos
de la sangre
apenas te puedo
nombrar
del otro lado de la noche
pero del otro lado del amor
del otro lado de las palabras
te amo
como un amanecer en las islas
en el callejón de los perros
despierto todas las tardes
cuando el sol escupe su último fuego
en las montañas
que no veo
cultivo cactus en
las paredes
bebo hasta olvidar la rabia
o las lágrimas de los perros
oigo una y otra
vez
las mismas canciones
hasta que nazcan las estrellas
que no veo
cuando no sé qué
más hacer
abro la página blanca
mi mano
y allí
en medio de mi celda oscura
dejo mi semen en señal de amor
y pongo a descongelar las palabras
del invierno pasado
luego miro por la ventana
los sillones rotos
abre los ojos
mira los barcos crujientes al borde del mar
las chimeneas
los habitantes del aire
sal
un presagio de nuevas migraciones
no tienes
conciencia de mi mar en tu cuerpo?
te sientas en la orilla de tus caderas
y contemplas
el triste baile de mis olas
_ tú tocabas la
pueta cuando mis ojos blancos
apenas distinguían tu sonrisa de los barcos _
puedes desprender
de mí un espejo o un Sísifo
un trozo de mi lengua
un pedacito de puerto sin anclas
un rincón de bar con su pobre luz
y no me pasaría nada
puedes arrancar de
ti una absurda existencia
un trazo sin rumbo en un viejo mapa
y no te pasaría nada
cuando salgamos de
esta celda
la garúa retomará su velocidad de amor*
*yo
venía de Nueva Orleans
mi madre murió en otoño
robé un carro y me fui sólo para ver
el espectro de mi blue jeans
esas rectas
montañas rojas al final de la frontera
esas quebradas calles con sus casas viejas como estampillas
con chimeneas y jardines secos donde las ancianas
hablan a sus gatos de un amargo y triste recuerdo
esos callejones
sucios donde cuelgan las ropas
donde los ladridos de los perros
se espantan de los fantasmas que recogen latas
esas tardes
inclinadas al borde de las rocas y los cactus
esas tardes con olor a yerba y a amor muerto
escríbelas ahora sobre un tronco para que no los olvides
esas noches
cristalinas sobre una avenida negra de heliotropos
esas eléctricas pistas donde las estrellas murmuraban sus pecados
y cuando se hacía tarde para volver
_hacia Main Street_
los clamores pedían perdón a todo lo
soñado por las hormigas
esas noches en los
puentes que se enfrían esperando un beso
esos nevados reverberados de muertos ahora te dicen adiós
para siempre
adiós*
como un punto de luz en la boca de un zancudo
el aire que entra por la ventana es frío
la luz tenue pero suficiente
para lo que vas a hacer
primero te asomas
para ver
allí están las estrellas
piensas: el mismo cielo / el mismo cuerpo
otra ciudad nada más
si alguien
diferente habitara en ti
en qué parte de tu cuerpo
se estaría refugiando ahora?
todo lo has
ordenado debidamente
el sofá / las velas / las fotos / la lámpara
la música en el volumen adecuado
todo arde ahora
y de lejos seguramente algunos
barcos creerán que se trata de un faro
la puerta
débilmente cerrada
eliges la ventana
por la misma razón que elegiste la noche
sal-tas / sat-las
vi a mis hermanos
vi al Che vi a Lennon vi a Heraud
recitando sus versos entre flores de la riba del Rímac
2
la
deliberación
con las formas de las letras
en cada curva ya anuncia su desdicha
su condena
su olvido
pero lo mismo se puede decir rebobinándolo
al revés
se puede leer
tan bobo
el tiempo imita a las letras
que avanzan con su geometría de aire
p. e.
nevermore
es la escena final
de Apocalipsis Now
Brando baja de su moto
su casaca negra da la espalda a la cámara
me equivoqué de film
(corten)
Martin años
después recuerda la primera escena
de la película es decir sólo su
imagen
porque la canción fue la misma al final
el buey da su
último suspiro
apenas tuvo tiempo para darse
cuenta de lo que le pasó
Jim Morrison con
el torso desnudo
danza al fondo
y detrás de él la multitud de salvajes lo sigue en la danza
Thomas Eliot se
quita sus lentes redondos
viste impecablemente una camisa
hawaiana
saluda al público quitándose su sobrero de paja
está contento porque Pound acaba de corregirle
su The West Land
la cámara pone un
acento donde no hay
y todos los sobrevivientes del primer hombre
se dirigen al río para recibir un Oscar
pero el río y la
noche
(como inspiración y corrección) son una misma cosa
en las tinieblas
cuando termine de
escribir este poema
alguien por atrás vendrá a gritarme
horror! horror! horror!
en medio de la pista
bailaba ella
giraba la cabeza
de izquierda a derecha
y su cabellera de negras llanuras de invierno
se agitaba como el vuelo de las aves
luego ella subió
sobre la barra
a seguir bailando
yo recuerdo
siempre aquellas
dos escenas dentro de la discoteca:
el amor es volver
siempre
al corazón de uno mismo
mientras el viento de ningún lado
escribe caligramas en los trozos de madera
tú amas el mar
por eso te has sentado en las rocas
listo para navegar en tu barquito de papel
gaviotas o
edificios
el mar entre los pasos de ningún lugar
encuentra su posición
en tus mejillas
este vano
horizonte
sólo multiplica tus dudas
por eso el mar
ahora es este departamento viejo
esta canción que repites como olas
esta ansia desempolvada entre restos de comida
aún respiras el
mar
pero eso no explica nada
este mar es
escribir en una pequeña mesa de hormigas
a ese sol entre los cactus
a esos ángeles que caminan buscando latas
a esos perros que lloran su recuerdo perdido
y todos se van sin
lamento y sin rumbo
como el amor
instaura una ciudad y el miedo
por eso todos los habitantes cierran sus puertas
desde temprano
las avenidas
desiertas por el frío
o por el sistema de luz y desagües
y las inertes yerbas
amplifican tu orfandad
nadie oye tus
pasos que tropiezan
con las frases truncas del Maldoror
y todos te han
olvidado tras el muro
que tú construiste
con lo indivisible de tus versos
dejaste las
maletas en el subterráneo
que alquilaste y saliste a buscar a la humanidad
el bar solía
estar regularmente lleno
la música de la rockola ponía a Fogerty
gastaste hasta lo
último
no has hecho nada
y todos te han abandonado
en la orilla
púrpura del bar
te arrodillaste bajo el espejo roto de tu moto
la llamaste para
que te recoja
le suplicaste para que venga
pero todo lo malo
lo hiciste
y todos te han abandonado
el que todos los Americanos sueñan
donde el viento arroja los plásticos
las latas por los desfiladeros
en una ciudad vacía
aquí los poemas
hablan
necesitan saber
que el horizonte es la prolongación
de la línea de tu mano
y que esa línea se mueve como una voz
que me llama
desde otro sueño
El Sueño desde el
cual te veo
posee una estación donde para un bus
hombres con rostros milenarios bajan
y suben
y se petrifican en los asientos
luego viene una música
desde algún parlante escondido
y los pulveriza
y el mundo vuelve a ser de las flores
con la vista puesta en los edificios a lo lejos
empiezo a
despertar
pero inmediatamente me vuelvo a hundir en El Sueño
a ratos te veo recostada en la pared
donde principias la noche
esperando a tus clientes
oyendo los autos
la pesadilla de los pájaros
ya de noche
lo que he escrito se borra
y sé que cuando
llegas a tu departamento
enciendes la luz
sé que lo que corre por tu mejilla
es apenas el comienzo de otro sueño
entonces nace otra
vez el mundo
estoy solo
con la vida repartida en todas las cosas muertas
viviendo en una calle que no existe
tratando inútilmente de volver a escribir
todos los
cristales se ponen opacos
por eso el sol no sabe que hay frío
dentro de todas las cosas muertas
por las tardes un
ángel susurra
su llamado desde otra vida
pero inmediatamente despiertan los perros
y sus aullidos callan lo que no comprenden
qué harías si de
verdad me vieras así
pariendo la imagen de mí mismo a cada instante
tratando de borrar todo lo malo
para que me veas aunque sea un momento
como cuando nací?
estoy solo
mamá
rodeado de todas mis cosas puestas en la vida
viviendo un orden que no existe
en las palabras
viviendo una palabra que ya no existe
tu nombre
tu nombre
el sol detiene su
auto entre los cactus
y en la fría sombra de mi cuerpo
las palabras aún no son de este mundo
los pájaros
señalan en los muros
el camino de las hormigas: el anhelo
se mezcla luego con la dureza de la nada
Madre está
tejiendo a mi lado
un gorro para su hijo
en el cristal de
la ventana va cayendo
un rocío o una alucinación
que viene de muy lejos
de alguna otra guerra
el perro de la
casa de atrás
empieza a aullar otra vez
ya presiente el
frío en los contornos
sospecha que esta arquitectura
no se derrumbará con sus gemidos
el frío me ha
abandonado
el libro de Eliot me ha abandonado
sea el viento entonces la verdad
que hace inclinar la yerba
sea el viento la mentira
que dobla los caminos
Madre canta como
al principio
entre los cactus
III
en aquel sueño me
recogías del suelo
luego caminábamos rumbo a casa
yo me ponía a
jugar mientras tú preparabas
la comida
todos los seres
vivos me veían jugar
con las cosas muertas que guardaba
debajo de mi cama
hijo _me decías_
tienes que tener fe
me dabas una naranja para que me entretenga
me sentaba al filo del jardín
las nubes marchaban en sentido inverso
yo pelaba mi naranja
y el jugo se me escurría entre los dedos
caía a la tierra donde las hormigas
marrones chupaban los huesos
el sol iba
devorándose a todos los árboles
a los pájaros
la noche venía como un avión de otra guerra
aterrizaba frente a mí
hijo - sí Madre
tienes que tener paciencia
me tendí en el
grass y cerré los ojos
soñé que yo era más grande
vivía en un lugar extraño
no podía hablar o creo que era
que no había nadie más que yo
tú ya no estabas
IV
un niño oscuro
con su luz
duerme en tu regazo
cuando las altas torres
caen por la ventana
un niño púrpura
abre sus ojos y te sonríe
tú le alizas sus cabellos
el niño vuelve a sonreír
y cierra los ojos
por la ventana
los árboles mojados
las casas viejas con sus trajes raídos
las montañas azules
alguna ave distraída
se alistan para partir
tu niño no quiere
abrir los ojos
cuando lo mueves
mejor sigue
soñando le dices
entonces se borra
la calle
la lluvia
se borra la ventana
hijo mejor sigue
soñando
se borró todo
ahora una luz en
medio de la noche
es todo lo que se ve
con estas palabras
3
la sentencia
el espacio te apartó de su ilusión
y despertaste en
una cama de un cuarto alquilado
estabas con la ropa puesta
los rayos del sol viajaban mucho para abrigarte
no todo estaba mal (algo en ti pensó)
el paisaje del
desierto
es el televisor / la radio / el teléfono / la refrigeradora
artefactos
como lo es la tristeza / la desesperanza / la apatía
recordaste lo que
te dijo una amiga
hace muchos años: "es un bonito día, cierto?"
por eso abriste la
puerta
y aquel día de "hace muchos años"
había vuelto como una amiga (otra en realidad):
"perdiste su voz" te dijo
y siguió: "lo que escuchaste en el recuerdo
sólo es tu propia voz. No te ilusiones"
El Sueño te
quitó la verdad del mundo
Dios te echó de su jardín
la poesía te extravió
y escribiste un libro donde no había música
donde no existía silencio
donde no estabas tú ni nadie
ni siquiera había palabras
por eso es
imposible que tú puedas leer este texto
un sábado del 2002
respirando en las palabras
lo que los árboles y los catus
en la frontera
tengo la música
prendida
las paredes frías
la casa está más o menos limpia
el bello sol afuera
en cuyo haz de luz que entra por la ventana
yo escribo esto que es más el tiempo
que cualquier otra cosa
allá afuera miles
de personas ríen
otros miles lloran
millones matan /////// millones mueren
cientos o más hacen el amor
en este momento
allá afuera Dios
no existe
aquí adentro tampoco
el otro día
estaba triste
y me puse a leer a Bukowski en internet
el último libro que tenía de él
se lo presté a una amiga
ella quizás ya no se acuerde de mí
pero en este momento
mi libro de Bukowski
debe estar colocado
como un guante de box en su estante
es la hora de
comer
puedo preparar algo rápido
pero como tomé el desayuno tarde
no sé qué hacer
me gusta la idea de estar
comiendo viendo la televisión
y volverme más idiota
escucho Angie de Los Rolling
yo adoraba esa canción
ahora es un tema que me trae
la nostalgia de cuando yo
podía adorar
esta canción me
conecta
a una chica que bailaba
semidesnuda en un bar
del centro de mi ciudad
yo tenía menos de veinte años
y ella más
no tenía experiencia para amar de verdad
-eso era cierto-
pero ahora que tengo experiencia
he comprendido que es imposible
"amar de verdad"
puedo ahondar en
esto último
decir que en realidad el amor
lo trasciende todo en fin
pero ahora no me interesa explicar nada
con el tiempo el que escribe
se vuelve más soberbio
por eso estoy de acuerdo con Derek
hay que terminar con la tiranía del Yo
Ese Maldito Yo como dice el libro
de Cioran
tengo 32 años
todavía hay ciertas cosas que me interesan
en el mundo
ver la tumba de César Vallejo por ejemplo
aunque lo mejor sería verlo vivo
pero eso pertenece al campo de los imposibles
a la literatura no porque es de lo probable
a la de la literatura fantástica tal vez
lo imposible fáctico
qué sé yo
ya se terminó el
papel
adiós al Río Grande que se llevaba mis lágrimas
no me digan que me olvidarán
adiós a las
viejas calles de Yandell
donde una noche abandoné mi cruz en
una ventana
adiós al invierno sombrío que colgaba
como un ala gris
de un poste
adiós a los
puentes sobre el free way
en cuyos extremos contemplaba los
crepúsculos de mi soledad
adiós al retrato de Juárez que
llevaba un corte
en la mejilla y cerraba los ojos
cuando lo mirarba
adiós habitación
vacía en cuya penumbra una tarde vi
al fantasma de mi madre rezando por
mi cuerpo
(han pasado tres años en tus entrañas
de polvo
yo llegué en busca de agua
bebí y mi caballo también bebió
después me senté a limpiar mi revólver)
adiós lentos
trenes oxidados que se llevaban los restos de mi alma
adiós plato de frijoles que dejé que se enfriara en la mesa
(dormí profundamente
no estaba solo
formé una banda y comenzamos a robar bancos
y a asaltar diligencias del Wells Fargo)
adiós Máximas
celestino bar entre las cenizas del amanecer
(una muchacha con sombrero entró
pidió un wisky doble
me llevó a un cuarto en un hotel tan pobre como el mío
dijo llamarse Fátima pero yo sabía que estaba mintiendo)
adiós cuerpo
desnudo acostado bajo un ventilador que gira
(la tierra es baldía
mi caballito William ha muerto
hay que esperar mejores tiempos para la poesía
el amor no sólo ha estado en nuestra imaginación
no sólo ha sido una borrachera nocturna)
adiós amigos que
llevaron muchas veces mi cadáver exquisito
hacia su lecho de vampiro
adiós le digo a
la muchacha que amé cien años
y a la triste muchacha que amé
cuarenta años
y a la muchacha judía que amé tres años si respirar
y a la muchacha negra que amé dos meses sin dinero
y a la silenciosa muchacha que amé tres días
y también por qué no a la muchacha que amé diez y ocho horas
y a la muchachita que cantaba a la que amé cinco horas
con treinta y seis minutos y siete segundos
Qué importa el tiempo me
dijo una chica a quien amé
el tiempo que duró en decir esa frase
adiós flores
amarillas de los cactus junto a las veredas resquebrajadas
no es tan amarga esta tierra para no
brindarle vuestra gratitud
adiós caminito de
Chihuahua camino a Perú
a cien millones de años luz me iré
con el corazón
entre pedazos de llantas tiradas por la carretera
entre bolsas de plástico atrapadas en los arbustos
porque es verdad:
la poesía es humilde como un susurro
funciona así
a mí me hicieron también seguramente para no durar tanto
materiales
humildes y nobles para jugar
con juguetes usados y descompuestos:
soldaditos sin brazos sin piernas
indios sin flechas
un triciclo sin sus ruedas traseras tirado en el jardín
apenas recuerdo al
niño que fui
porque la memoria es frágil:
un televisor en blanco y negro que a golpes se ve
ahora por fin
escucho mi canción favorita
en los audífonos
mientras afuera los pueblos subdesarrollados de U.S.A.
desfilan en sus autos del año
no sé con
exactitud en dónde estoy
en qué lugar de El Sueño
el bus es el que viaja
sólo
yo permanezco a golpes en lo que más
amo
viajo con el recuerdo de un amor
ese amor ya tenía
años
que se habían borrado de mis labios
quizás tan sólo
esté recordando a quien ahora es polvo
a aquello que ahora es nada
quizás todo se deba al humo que sale del rasta
cantando con su Marley
si ella estuviera
aquí
estaríamos sentados en este bus saliendo de San Francisco
como en la escena final de El Graduado
ella vestida de blanco
mirando al vacío
la cámara detenida e indiferente
mientras nos alejamos
pero la realidad
de esta historia
está basada en el esqueleto de un amor
(quizás tan sólo en las cenizas)
que a veces parece revivir
sólo para volver
a morir otra vez
en la palabra
Fin
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Tercera Parte